La nueva factura electrónica B2B en España: claves prácticas de un cambio de paradigma fiscal

La futura obligación de factura electrónica, desarrollada por el Real Decreto 238/2026 publicado el pasado 31 de marzo de 2026, es un hito normativo que produce uno de los cambios más relevantes para las empresas en cuanto a procesos fiscales y administrativos. Su aplicación conlleva cambios e implicaciones a nivel tecnológico y de los sistemas que usábamos hasta ahora, así como en la gestión del ciclo de facturación.

La implantación de la factura electrónica en España, así como ya se hizo con TicketBAI o el Suministro Inmediato de Información (SII), y como se hará en breve con Veri*Factu, se enmarca dentro de la exigencia europea de digitalizar el sistema de facturación. El paquete “VAT in the Digital Age” de la Unión Europea quiere convertir en norma la factura electrónica estructurada en las operaciones B2B, con especial hincapié en operaciones intracomunitarias desde 2030.

La novedad radica en emitir la factura de forma digital y estructurada a través de un sistema centralizado. Para ello, la Agencia Tributaria gestionará una plataforma pública a la que se tendrán que conectar las empresas para emitir sus facturas, ya sea emitiéndolas directamente desde dicha plataforma o utilizando otros sistemas privados interoperables y que se conectarán a la herramienta pública.

A efectos prácticos, esto significa que una factura en formato PDF no va a ser suficiente, ya que a partir de su implantación, estas llevarán un lenguaje digital estructurado que permitirá su tratamiento automático. Además, el sistema funcionará como biblioteca accesible para la Administración, reforzando así el control tributario y la trazabilidad de las operaciones.

Por otro lado, y a diferencia de otros modelos internacionales, los destinatarios de las facturas deberán comunicar su aceptación o rechazo, así como la fecha de vencimiento y pago efectivo en un plazo muy reducido.

Aún está pendiente el desarrollo técnico definitivo de este sistema, pero ya sabemos que previsiblemente las grandes empresas estén obligadas a implantarlo antes de julio de 2027. El resto de obligados tendrán un año adicional para adaptarse.

En general, todos los empresarios y profesionales que emitan facturas a otros empresarios o profesionales establecidos en España deberán emitir factura electrónica.

En definitiva, la factura electrónica obligatoria marcará un antes y un después en la fiscalidad empresarial española, como lo hará seguramente la inmediata incorporación de Veri*Factu.

Además del cumplimiento normativo, hay que verlo como una oportunidad para avanzar en la digitalización de las organizaciones, una mejora de la eficiencia y un refuerzo del control interno al tener que mejorar la calidad de los datos e integrar procesos financieros y fiscales.

Miriam Lopez
Miriam López Rosado
Asesora Fiscal

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