Recientemente tuve la oportunidad de asistir a las XLIII Jornadas andaluzas de estudios fiscales organizadas por el Colegio de Economistas de Málaga. No me gustaría olvidarme y aprovechar estas líneas para transmitir mi más sincera enhorabuena a la organización por la gran asistencia y el alto nivel de los ponentes participantes.

Una de las ponencias más destacadas y que suscitó mayor interés, fue la impartida por Ignacio González García, Director del Departamento de Informática Tributaria de la AEAT, sobre la utilización de las técnicas del «big data» en la AEAT.

Big Data en la AEAT

Ignacio hizo una amena descripción de cómo ha sido la evolución de los contrastes y cruces de datos realizados por la Administración Tributaria a lo largo de estos años. Desde mediados de la década de los 80 hasta el 2005 en el que se creó el sistema “Zújar/Prometeo” en honor a este pequeño pueblo de Extremadura, lugar de procedencia de uno de los ingenieros creadores. En este sistema debido al gran volumen de información disponible la posibilidad de cruces para detectar posibles áreas de contingencias y riesgos era ya casi infinita. En 2008, mejoran el sistema de tal manera que a través del “Cuéntame” la Agencia era capaz de obtener un informe en formato Word de cualquier contribuyente presentando al actuario posibles áreas de contingencias y acciones a realizar de forma obligatoria, basándose en información de los ficheros subidos y de otras magnitudes tributarias.

No obstante, el gran cambio se produce con la generalización del uso de internet hace aproximadamente 10 años y la gran fuente de datos que la red de redes supone para Hacienda. Pues bien, Hacienda no desaprovecha la oportunidad y la comienza a utilizar como otra fuente más información donde detectar el fraude y/o la evasión fiscal. A través de “spider” es capaz de encontrar en internet las relaciones e interacciones de un contribuyente y así descubrir rentas no declaradas.

Como conclusión de esta ponencia

Podemos extraer que la suma de la utilización de la inteligencia artificial en los procesos de comprobación e inspección fiscal junto con la cantidad ingente de datos que contiene la red sobre nosotros más la que ya de por sí se informan en los propios modelos tributarios, hace que sea cada más probable la detección del fraude fiscal. A pesar de que algunos contribuyentes traten de ser como las agachadizas comunes, ave limícola muy esquiva y discreta que vive en humedales tanto de interior como costero, Hacienda también es astuta y les vigila de muy cerca…también en internet y redes sociales.

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